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¿PODRÍA HABER UN QUE SE VAYAN TODOS EN EL MOVIMIENTO OBRERO?

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La República Argentina desde hace décadas, viene sufriendo un severo proceso de descomposición económica y social.

Uno de los sectores más perjudicados por las nefastas políticas económicas de ajustes, que vienen implementando gobiernos de derecha y otros que se autodefinen como “peronistas” (cuando en muchas cosas, van en contramano de lo que dice la propia doctrina justicialista), es la clase trabajadora.

Lamentablemente se viene observando asimismo, un proceso de pérdida de confianza y de sensación de falta de representatividad que sienten trabajadoras y trabajadores estatales y del sector privado, ante la inexistente gestión y en ciertos casos, el evidente grado de dependencia política partidaria que tienen distintas organizaciones sindicales y hasta la propia C.G.T. en la actualidad.

Instituciones sindicales que deberían dedicarse a defender el salario, los derechos y conquistas adquiridas, mejores condiciones de trabajo, nuevos logros para el gremio que se representa; por el contrario, se dedican más a hacer política partidaria que política sindical.

Esto se evidencia con el enorme descontento de las bases de sindicatos de distintos puntos de nuestro país, respecto a sus respectivas conducciones.

Se tratan de conducciones que llevan décadas atornilladas en cargos sindicales, con una gestión mediocre, limitados en su actuar, y sin proyectos trascendentales.

Esas mismas conducciones, a costa de perpetuarse en el poder -a través de distintas formas- obturan la posibilidad de que surjan emergentes, nuevos líderes, nuevos cuadros, y si aparecen listas opositoras, se convierten en verdaderas máquinas de obstruir y buscan su división en los procesos electorales para que no vayan juntas.

No hacen, pero no dejan hacer.

Usan la estructura sindical, como un bien personal más de quienes conducen, de sus amigos y del siempre grupo de obsecuentes que los rodean, solo para obtener algún beneficio personal (no los apoyan por convicciones, sino que por conveniencia).

Hablamos de dirigentes que trabajan para el beneficio personal, y no para el bienestar colectivo.

Si existe una institución sindical totalmente cuestionada, tanto por trabajadores y jubilados, es la C.G.T.

A nivel nacional se sigue con el invento de un triunvirato.

Dicen que existe así, para llevar a la práctica la unidad.

¿De qué unidad nos hablan, cuando dos Secretarios Generales abiertamente salen a apoyar las medidas de un sector del gobierno nacional, y otro Secretario General apoya a otro sector del mismo gobierno?

Se muestran en reiteradas oportunidades, por separado.

El triunvirato de la C.G.T. hace el mismo papel, que el Presidente de la Nación y la Vicepresidente.

Claramente no existe la unidad en la C.G.T.

Por otro lado, solo un sector de esta Central Obrera Nacional, está poniendo en agenda problemáticas de la clase trabajadora.

Hablamos del que encabeza Pablo Moyano.

Impulsan iniciativas sobre la universalización del pago de las asignaciones familiares, trabajo digno para todo el pueblo, eliminación del impuesto a las ganancias a trabajadores y jubilados, entre otros.

No se observa apoyo de los otros dos Secretarios Generales de la C.G.T. a estos proyectos del moyanismo, debido a que desde hace años están más ocupados de la política partidaria, que de la política sindical.

Si se hiciera una elección por el voto directo de todas las trabajadoras y trabajadores argentinos, para Secretario General (único) en la C.G.T., seguramente ganaría Pablo Moyano.

¿Porqué no poner en la agenda de discusión de la C.G.T., que se comience un proceso de democratización de esta histórica Central Obrera?

Elección de autoridades de forma directa por parte de todas las trabajadoras y trabajadores. Dos mandatos como máximo (por tiempo determinado). Que la integren dirigentes de todo el país, es decir que sea bien federal (y no sólo integrada por dirigentes de Buenos Aires). Que se ponga en conocimiento de todo el pueblo de trabajador, qué proyectos se llevarán adelante en la gestión, en todas las materias que impliquen mejorar la calidad de vida de quienes trabajan. Capacitar. Instalar agenda en la política, sobre temas que mejore la vida de los activos y de los pasivos. Tantas cosas se podrían hacer desde allí.

En el año 2001, frente a otra crisis económica y social, y ante el hartazgo del pueblo respecto a una dirigencia política que pareciera que gobernaba en contra de la ciudadanía, pues ese mismo pueblo les dijo basta y pidió que se vayan todos.

Hace demasiado tiempo, que la clase trabajadora se viene empobreciendo, perdiendo poder adquisitivo. Las paritarias que muchos sindicatos firman son a la baja (quedando siempre muy por detrás de la inflación). Se han perdido derechos y conquistas laborales históricas. No se hace nada en materia de vivienda (la clase trabajadora es la fábrica de inquilinos en esta Nación). Las prestaciones médicas cada vez son peores. El presente y el futuro del régimen jubilatorio es negativo en todo sentido, entre muchas otras cosas más. No se garantiza el derecho a la movilidad ascendente. Cada días somos más pobres quienes trabajamos.

¿Podría haber un que se vayan todos en el movimiento obrero?

Si bien hay muy buenas Secretarias Generales y Secretarios Generales de sindicatos argentinos, hay un importante porcentaje de ellos, que se olvidaron hace tiempo para qué están allí.

Lo que sí es una realidad, es que se está llevando delante de a poco y en silencio, un proceso de recambio dirigencial y generacional en ciertas organizaciones gremiales.

En poco tiempo, habrá elecciones en el gremio de Comercio (el que mayor número de afiliadas y afiliados aglutina).

Se respiran aires de renovación dirigencial y generacional en ese sindicato por lo que se ve.

Probablemente, si hay un cambio de conducción en las próximas elecciones de Comercio, sea el punto de partida para comenzar a ver un profundo giro de timón, en todo el movimiento obrero argentino para los próximos tiempos.

Lo que si tenemos bien claro, es que las trabajadoras y trabajadores queremos dirigentes gremiales que se dediquen a representar pura y exclusivamente nuestros derechos e intereses, y no sus propios intereses o el de la dirigencia política de turno.

Queremos que la República Argentina, tenga una C.G.T. y sindicatos, con una dirigencia que merezca estar allí y que por sobre todo, demuestre estar a la altura de las circunstancias.

CARLOS EMANUEL CAFURE
ABOGADO
REFERENTE DE LA AGRUPACIÓN 29 DE MAYO DEL SINDICATO DE LUZ Y FUERZA DE CÓRDOBA

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