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Un criminal de la peor calaña reconoció que mató a golpes a su hijastra y lo condenaron a prisión a perpetua

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En la previa del juicio por jurados en su contra, Luis Ávila reconoció la autoría y arregló una sentencia a la pena máxima por el crimen de la pequeña Naiara Ortiz. Ahora, sólo su ex pareja y madre de la víctima, María Isabel Ortiz, enfrentará el debate.

El infanticidio de Naiara Ortiz conmocionó a la provincia hace más de dos años, en plena pandemia del coronavirus. La pequeña de un año y nueve meses fue ultimada a golpes en la casa en la que vivía junto a su madre y su padrastro, María Isabel Ortiz (29) y Luis Miguel Ávila Miranda (37), quienes terminaron detenidos e imputados por el brutal crimen.

Este lunes, los dos acusados debían enfrentar el juicio por jurados, en el que arriesgaban una condena a prisión perpetua. Pero, en la previa, Ávila Miranda decidió esquivar el proceso ante el tribunal popular y reconoció que asesinó a la criatura.

Así, a través del defensor oficial Juan Carlos Gadadi, minutos antes del inicio del debate oral y público, arregló con el fiscal en jefe de Rivadavia-Junín Mariano Carabajal resolver su situación mediante un juicio abreviado final. 

 

Ortiz quedó en soledad en el debate que se desarrolló en los Tribunales del Este.

 

La jueza técnica María Victoria Franano, del Tribunal Penal Colegiado Nº 1 de la Zona Este, homologó el acuerdo entre las partes y sentenció a la máxima pena a Ávila por el delito de homicidio agravado por la alevosía, es decir, por aprovecharse del estado de indefensión de la víctima.

Por su parte, pasado el mediodía inició el juicio por jurados, tal como se había programado, pero que sólo tuvo sentada en el banquillo de los acusados a la madre de la niña.

En cuanto a la calificación con la que llegó al debate, la situación de la joven es más compleja que la de su ex pareja, ya que se encuentra acusada por homicidio por omisión agravado por la alevosía y por el vínculo.

 

 

Durante la primera jornada las partes desarrollaron los alegatos de apertura, en los que hicieron una breve presentación de sus respectivas teorías del caso ante los doce jueces de los hechos. Posteriormente, esperaba que comenzaran a desfilar los primeros testigos.

Se estimaba que el debate se iba a estirar hasta el viernes, pero debido la sentencia contra Ávila Miranda no descartan que el finalice antes, indicaron fuentes judiciales consultadas. 

Horror en el Este

Fue el sábado 20 de junio de 2020 cuando, en horas de la siesta, María Isabel Ortiz llegó con su hijita en brazos al Hospital Saporiti, en compañía de su pareja. La joven madre aseguró que la pequeña había vomitado y estaba deshidratada.

Mientras los médicos asistían a la criatura, la progenitora fue cambiando su versión: agregó que la niña se había caído y que se golpeó con unos troncos mientras jugaba en el patio de su domicilio.

 

 

Los médicos verificaron que presentaba heridas coincidentes con golpes y que su estado era crítico, motivo por el que la derivaron al Hospital Perrupato para una mejor atención.

Sin embargo, el esfuerzo de los profesionales de la salud no alcanzó para salvarle la vida a la criatura, quien falleció el domingo 21 alrededor de las 16, a raíz de las severas lesiones que había sufrido.

 

A la pequeña Naiara le faltaban tres meses para cumplir 2 años, pero acabaron con su vida.

 

Desde un principio, los médicos no quedaron convencidos por el relato materno, motivo por el que dieron intervención a la Justicia. Durante la necropsia se confirmó que Naiara había sufrido maltratos y que un ataque a golpes de puño había causado su deceso.

En detalle, los peritos del Cuerpo Médico Forense revelaron que la niña presentaba una fractura en la cabeza, tres costillas quebrada y lesiones en los riñones y el hígado.

 

 

Ante esa situación, se ordenó la inmediata captura de la pareja en su domicilio de una finca, en el distrito de Los Campamentos, lugar donde convivían. De acuerdo con la reconstrucción, en esa misma propiedad se produjo la brutal agresión contra la víctima.

Los primeros testigos comprometieron fuertemente a Ávila, ya que daban cuenta de que constantemente maltrataba a su hijastra. Para los detectives, Ortíz también era responsable, puesto que las agresiones ocurrían en su presencia y nada hizo para evitarlo.

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