El intendente de Pehuajó, Pablo Zurro, volvió a sacudir al peronismo bonaerense con declaraciones explosivas en el marco de la creciente interna del Partido Justicialista. Con un discurso frontal y sin matices, el jefe local apuntó contra dirigentes de su propio espacio que no reclaman públicamente por la liberación de Cristina Fernández de Kirchner y los calificó como “cagones” y “traidores”.
Las declaraciones se produjeron durante una entrevista radial, en la que dejó en claro que, para él, la discusión interna dentro del peronismo ocupa un lugar secundario frente a lo que considera una prioridad política absoluta: la situación judicial de la expresidenta.
“La interna peronista para mí está en segundo plano. En primer plano está tratar todos los días de que este gobierno de corruptos se vaya y Cristina esté libre”, afirmó.

El momento de mayor tensión llegó cuando el dirigente cargó contra sectores del propio peronismo que, según él, optaron por el silencio o por una postura ambigua. “Es la época de los cagones y de los traidores”, lanzó, en una frase que rápidamente se viralizó y generó ruido dentro del oficialismo bonaerense.
Sin dar nombres propios, el jefe comunal dejó entrever que sus críticas apuntan a intendentes, gobernadores y legisladores que evitan pronunciarse sobre la consigna “Cristina Libre” y que priorizan la discusión por el liderazgo del espacio. “Al que no habla de Cristina Libre y solo habla de la interna, empiecen a buscar: son muchos”, desafió.

Las declaraciones fueron interpretadas como un mensaje directo a sectores alineados con el gobernador Axel Kicillof, quienes en las últimas semanas buscaron bajar el tono del reclamo por la situación judicial de la expresidenta y enfocarse en la reorganización del peronismo tras la derrota electoral. Consultado sobre ese punto, Zurro fue tajante: “Que se hagan cargo”.
El intendente también elevó el tono contra el gobierno de Javier Milei, al que acusó de impulsar un modelo económico de “destrucción industrial” y de profundizar la desigualdad social. “No hay política industrial, hay una política de entrega. La sociedad votó en contra de sus propios intereses”, sostuvo, y habló de un proceso de “desclasamiento social”.

