
El gobernador bonaerense hace uso de medios de transporte del Estado provincial para realizar escapadas familiares a la Isla Martín García.

Mientras el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se encuentra en el ojo de la tormenta por el uso de dinero público que implicó llevar a su pareja, Bettina Angeletti, en la comitiva presidencial a Nueva York. En el peronismo también se cuecen habas con fondos de los contribuyentes.
En este caso, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, es quien está en el centro de la escena.

Detrás de su aparente austeridad como marca de su gobierno, el mandatario provincial usa medios de transporte públicos para fines privados.

Kicillof utiliza en forma reiterada un helicóptero sanitario que es propiedad del Estado bonaerense, esto es, sostenido por dinero de los contribuyentes, para realizar escapadas de vacaciones familiares o con su esposa, la escritora Soledad Quereilhac.

Son públicas las reiteradas imágenes de la idílica pareja en la isla Martín García u otros destinos a los que el gobernador peronista suele ir para templar su mente y espíritu de los embates políticos cotidianas que implican gobernar la provincia más grande, poblada y compleja del país. Sin embargo, esos traslados son en un helicóptero cuyo uso cuesta USD 2 mil la hora.





