
Kassio Nunes Marques afirmó que no existía una norma que autorizara la prórroga de dos horas, una decisión inédita que generó cuestionamientos por su impacto en el desarrollo de las elecciones.

El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil, Kassio Nunes Marques, confirmó que no existía una normativa que autorizara la extensión del horario de votación por dos horas durante las elecciones presidenciales del domingo. La medida, dispuesta por el juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Cristiano Zanin, generó controversia por haber sido comunicada cuando el horario oficial de cierre de los comicios ya había llegado.
“Nunca, en la historia del TSE, hubo ninguna prórroga”, afirmó Nunes Marques al referirse al carácter inédito de la decisión. Sus declaraciones reavivaron el debate sobre los procedimientos institucionales aplicados durante una jornada electoral marcada por denuncias sobre dificultades en el transporte público y cuestionamientos al momento en que se ordenó la extensión.

Una prórroga inédita que generó dificultades operativas
La votación presidencial estaba prevista para finalizar a las 17 horas del domingo, según el horario oficial brasileño. Sin embargo, ante los reclamos por problemas en el transporte de electores en distintas localidades, el juez Cristiano Zanin ordenó extender el período de votación hasta las 19 horas en las secciones que todavía permanecían abiertas.
La decisión se produjo después de que la campaña de Luiz Inácio Lula da Silva solicitara una ampliación del horario en localidades donde denunciaba dificultades para trasladar votantes. Posteriormente, la campaña de Flávio Bolsonaro también reclamó una extensión en determinadas zonas, al señalar problemas vinculados con las condiciones climáticas.
Nunes Marques explicó que había recibido el pedido de prórroga alrededor de las 15:30 y que, a partir de ese momento, buscó información técnica antes de definir cómo proceder. Según sostuvo, no existía una norma específica que habilitara una extensión de esas características.
El magistrado también advirtió que una modificación de esta naturaleza requiere planificación, evaluación técnica y una estructura adecuada para evitar consecuencias sobre el desarrollo de los comicios.

Las críticas por la decisión de último momento
Uno de los principales cuestionamientos estuvo relacionado con el momento en que se comunicó la resolución. La orden de Zanin llegó después de las 17, cuando el horario oficial de votación ya había concluido y numerosas mesas habían cerrado.
Ante ese escenario, el TSE dispuso que la extensión se aplicara únicamente en las secciones que todavía seguían abiertas. Las urnas que ya habían completado el procedimiento de cierre no podían reabrirse para recibir nuevos votos.
Nunes Marques reconoció que la medida generó dificultades para el proceso electoral, especialmente por los desafíos técnicos vinculados con la administración de los datos y la totalización de los resultados. No obstante, aseguró que la Justicia Electoral adoptó las medidas necesarias para cumplir con la orden judicial.
El presidente del TSE también señaló que las denuncias sobre posibles restricciones al transporte público serían investigadas por las autoridades electorales.

Flávio Bolsonaro cuestionó la legalidad de la prórroga
La controversia también tuvo consecuencias políticas. Flávio Bolsonaro cuestionó la decisión de extender el horario de votación y anunció que buscaría la anulación de las elecciones, al considerar que la modificación de las condiciones durante la jornada electoral afectó el desarrollo de los comicios.
El candidato conservador perdió el balotaje frente a Lula, quien obtuvo la reelección para un nuevo mandato. La disputa por la extensión horaria pasó así a ocupar un lugar central en los cuestionamientos posteriores al resultado.
Sin embargo, el carácter inédito de la medida y la ausencia de una normativa específica señalada por Nunes Marques no demuestran, por sí solos, que se haya cometido fraude ni que la prórroga haya alterado el resultado electoral.
La controversia abre interrogantes sobre los mecanismos institucionales utilizados para resolver situaciones excepcionales durante una elección y sobre la necesidad de contar con procedimientos claros, previsibles y técnicamente viables para garantizar la igualdad de condiciones entre los electores.





