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EL CAMPO EN RADIO EL MUNDO: De la mano de empresarios argentinos, La Suipachense reabre sus puertas

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EL CAMPO EN RADIO EL MUNDO: Tras nueve meses de estar paralizada, esta semana se rubricará el nuevo contrato de alquiler y se reincorporarán los primeros empleados. Municipio, gremios y todo un pueblo encolumnado en esta “nueva oportunidad”.

EL CAMPO EN RADIO EL MUNDO: Luego de estar nueve meses paralizada, con sus trabajadores acampando en la entrada, una quiebra de por medio, pero con un pueblo movilizado por su supervivencia, La Suipachense volverá a abrir sus puertas. La histórica usina láctea de Suipacha pondrá sus máquinas en funcionamiento gracias a la tarea conjunta del intendente, Juan Mancini, los dirigentes gremiales de Atilra y, ante todo, la batalla de sus empleados que no permitieron el vaciamiento de la planta.

“Nueve meses de conflicto y un parto donde nace algo nuevo”, dice Mancini a Buenos Aires/12. Así define este duro camino que transitaron en la localidad a 185 kilómetros de La Plata, entre Mercedes y Chivilcoy.

En agosto de 2025 comenzó el conflicto y en noviembre llegó la quiebra decretada por la Justicia. Más de 140 familias quedaron sin su fuente de ingreso, en una localidad que no llega a los 12 mil habitantes. Si bien el retorno no es al cien por ciento, desde esta semana empiezan los últimos trámites y se espera reincorporar a los primeros 25 empleados.

El pasado miércoles, el Juzgado Civil y Comercial N.º 7 de Mercedes autorizó que la planta se ponga en alquiler y pueda retomar las operaciones mientras transcurre la quiebra. Este desenlace llegó por el trabajo conjunto de Mancini, su equipo, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina, y la buena voluntad del juez a cargo. “Lo más desafiante era conseguir a alguien interesado en operar la fábrica y ver en qué marco se desarrollaba, por suerte hubo gente interesada y, finalmente, se pudo avanzar”, señala el intendente.

A partir de ahora, las riendas las llevará Pablo Asci, CEO de la ex Parmalat, conocedor del rubro, tanto de la producción como de la comercialización. Inicialmente, trabajarán con 50 mil litros de leche diarios, cuando la usina operaba con un volumen que iba de los 250 a los 300 mil litros. Por eso, al principio, solo tomarán entre 25 y 30 trabajadores. Pero el proyecto es ambicioso y apuntan, no solo a llegar a producir más leche, también quieren reabrir la quesería y volver a elaborar crema y manteca.

“Tenemos una nueva oportunidad”, señala Mancini. El intendente que llegó a la municipalidad en 2023, cuenta que fueron meses donde los hijos de los empleados de la planta vieron que no se podía pagar la cuota del colegio, que faltó comida en casa, que la olla frente a la fábrica era el punto de encuentro para llenar la panza y alimentar la fuerza de una causa.

Por eso, pone en valor la decisión de los proveedores de servicios como luz y gas que aceptaron evitar los cortes a los empleados de La Suipachense. Destaca el rol de los habitantes del pueblo que “se prendían a consumir cuando se armaba una cantina o se vendía comida”. Si bien desde la Municipalidad también sumaron alimentos para las familias, Mancini resalta que los trabajadores tuvieron el rol central de no bajar los brazos, plantarse en el ingreso a la empresa y no dejar que se lleven las máquinas y herramientas.

A lo largo de esta semana, se rubricará el contrato de alquiler. De esta manera, detalla el intendente, las habilitaciones para producir y vender quedarán a nombre del nuevo responsable. Son trámites que, gracias a una mesa de trabajo conjunto entre la Municipalidad y los ministerios bonaerenses de Producción, Desarrollo Agrario y Ambiente, ya están a tiro de salir. “Si todo marcha bien, en junio podría estar funcionando nuevamente”, afirma Mancini.

Una empresa vinculada al pueblo

En agosto de 2025 comenzaron los problemas en La Suipachense. El grupo venezolano Maralac, el mismo que fundió ARSA, la empresa que producía postres para Sancor en Lincoln, empezó con atrasos en los pagos de los sueldos. Desde entonces, 80 días de conflicto encabezados por ATILRA trajo suspensiones y despidos. Cortaron proveedores, los cheques rebotaron y, para noviembre, la Justicia dictaminó la inhabilitación definitiva a la firma que operaba bajo la razón social Lácteos Conosur SA.

En paralelo, llegó la clausura del establecimiento, la incautación de documentación contable y la prohibición de salida del país para Jorge Luis Borges León, el administrador venezolano de la firma. Así, La Suipachense, un sello con 70 años de historia, cerraba sus puertas y 142 empleados quedaban en la calle. Empleados que no se quedaron quietos.

Tal como relata Mancini, cuando los atrasos en los pagos y la nula voluntad de negociación de parte de la empresa fueron moneda corriente, llegaron los paros. Al tiempo, el acampe, una modalidad de resistencia que tiene entre sus fines evitar que vacíen la fábrica. Entre otros bienes de alto valor, la planta cuenta con una secadora de 300 mil kilos, un elemento trascendental para el futuro inmediato de la usina.

Una vez que realicen el mantenimiento de la caldera y la habilitación abra el camino para su operación, se podrá secar leche, transformarla en polvo, almacenarla y rehidratarla cuando se desee. Es, como explica el intendente, un activo estratégico para un futuro inmediato donde se espera sobre producción de leche en los tambos.

Por eso resalta en más de una ocasión cómo los trabajadores no aflojaron en la lucha. “Las familias los acompañaron mucho, las mujeres se pusieron al frente del acampe, hubo una tarea admirable”, remarca.

En paralelo, la Municipalidad estuvo atrás del proceso judicial. Fue difícil, cuenta Mancini, porque el juzgado en cuestión no tenía juez a cargo y estaba subrogado. Sin embargo, paso a paso se cumplieron todos los pedidos y se evitó en todo momento que la causa “se duerma”. Con el nuevo juez, llegó el OK para que la fábrica se pueda alquilar y opere mientras se cursa la quiebra. Así, al momento de venderla, será una unidad operativa y productiva, no “un montón de fierros”.

Para ellos, Mancini también se puso al hombro el vínculo con la Universidad Nacional de Buenos Aires para que, desde la Faculta de Economía, se avance con la tasación de la marca y la maquinaria. Y, también, con la de Agronomía, para tener la certificación de calidad del producto.

Ahora llega el desafío de ponerla en marcha y con la aspiración de ampliarla. En un duro contexto para el consumo, con costos que no dejan de crecer, los nuevos responsables tienen la intención de reabrir el sector quesero. De esta manera, con los subproductos que surgen del proceso, se podrían elaborar cremas y mantecas.

Es una buena noticia, ante todo, porque empieza a desarrollarse una gestión con mayor empatía por los trabajadores y un perfil de vínculo con el pueblo. “Los anteriores no se preocupaban por nada, ni las tasas pagaban”, subraya Mancini. Por lo pronto, La Suipachense vuelve a funcionar.

 

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