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La ex gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras denunció «presión» y «persecución» a los críticos al régimen de Weretilneck, López, Confini, Machado y Buteler

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La ex gobernadora Arabela Carreras realizó fuertes declaraciones sobre la situación interna de Juntos Somos Río Negro. Aseguró que existe presión y persecución judicial contra quienes se muestran críticos con la actual gestión, lo que explicaría por qué no hay mayor diáspora en el espacio político.

«Hay mucho malestar que a veces no se expresa porque hay presión. Hay persecución judicial». De esta manera, la ex gobernadora Arabela Carreras explicó por qué en Juntos Somos Río Negro la diáspora no es mayor aún. Cuestionó al «triángulo de hierro», aseguró que la gestión del Gobierno es deficiente y vaticinó que la oposición tiene chances de ganar en 2027. También explicó por se fue del partido.

«Hay muchas cosas que están en estado crítico en este momento» afirmó en diálogo con Literal, y explicó: «Te doy un ejemplo: pacientes internados denunciando que no tienen luz, agua o calefacción, y estamos hablando de personas que muchas veces permanecen meses en el hospital. Son los sectores más vulnerables, que no tienen obra social, no tienen recursos y además están enfermos».

La exgobernadora también apuntó a la situación de la seguridad. «Más allá de que no contamos con estadísticas actualizadas y muchas veces no se refleja en toda su dimensión, hay problemas de inseguridad muy importantes. Están ocurriendo hechos que antes no ocurrían y se observa una mayor gravedad en los delitos. Llega un punto en que esa crisis se expresa de algún modo», consideró.

El temor a las represalias

El malestar con la conducción de la provincia parece comenzar a mostrar sus primeros efectos dentro de JSRN. La salida esta semana de los legisladores Marcela Abdala y Daniel Sanguinetti del bloque oficialista expuso con claridad las tensiones internas que atraviesa el partido. Ambos dirigentes barilochenses justificaron su alejamiento en la falta de espacios para expresar diferencias respecto de la conducción política y la gestión de gobierno.

Carreras, alejada de Juntos desde hace tiempo, compartió un diagnóstico similar. Según afirmó, el clima de malestar se extiende mucho más allá de los dirigentes que decidieron romper con el espacio. «Me reservo nombres y cargos porque cada uno encuentra su momento para decir lo que piensa. Incluso hay ministros con mucho malestar, gente con rango de ministro, pero evidentemente no es sencillo poder decirlo», sostuvo.

Para la exgobernadora, detrás de ese silencio existe un temor concreto a sufrir represalias. En ese contexto, denunció la utilización de herramientas judiciales y administrativas para disciplinar a quienes expresan posiciones críticas.

«Hay mucho malestar que a veces no se expresa porque hay presión. Hay persecución judicial. Todos estamos esperando que nos hagan una denuncia de algún tipo. Todos sabemos que expresar disidencia significa persecución judicial. Siempre hay algún fiscal dispuesto a hacerlo», afirmó. Como ejemplo, mencionó las investigaciones vinculadas al programa Techo Digno, en las que varios intendentes terminaron sobreseídos.

«Te pueden denunciar por cualquier cosa. Y eso te obliga a dar respuestas. Hay escraches en medios de comunicación amigos del Gobierno. Te ponen en una situación incómoda y desagradable durante mucho tiempo. Después pasa, pero es la respuesta inmediata frente a cualquier expresión pública de disidencia», remarcó.

Poco espacio para debatir ideas

Carreras sostuvo que, con el paso de los años, JSRN fue perdiendo el impulso transformador que le dio origen y que la discusión interna terminó desplazada por la lógica de conservación del poder. Según planteó, el espacio dejó de concentrarse en cómo resolver los problemas de la provincia y comenzó a enfocarse cada vez más en las disputas políticas. En ese proceso, aseguró, también se fue debilitando la capacidad de escuchar voces críticas al interior.

«Juntos se convirtió en el escenario total de la disputa. El partido pasó a ocupar toda la discusión política y eso endureció el trato interno. Se empezó a dejar de lado la posibilidad de dar debates más profundos porque, en todo caso, se entendía que era la oposición la que debía discutir al Gobierno. Entonces, dentro no te queda opción. Por eso decidí irme», afirmó.

La exgobernadora también cuestionó el esquema de toma de decisiones que, a su entender, se consolidó alrededor del gobernador Alberto Weretilneck. Según describió, existe un círculo reducido de dirigentes con capacidad de influencia directa sobre el mandatario, lo que limita la llegada de otras miradas o diagnósticos. En ese sentido, apuntó especialmente contra el entorno más cercano del mandatario:

«La pareja de Weretilneck y su mano derecha tienen un poder de influencia muy grande. Es muy difícil plantear algo en disidencia con esas dos figuras porque inmediatamente aparece una mirada de sospecha o de castigo. Quedó reducido a eso», remarcó. Para Carreras, esa dinámica explica parte de las tensiones y las dificultades para que emerjan posiciones críticas dentro de la estructura partidaria.

El análisis electoral

De cara al proceso electoral que se aproxima, la dirigente barilochense se mostró optimista respecto de las posibilidades de la oposición, aunque advirtió que competir contra un oficialismo con casi década y media de gobierno no será una tarea sencilla.

Según planteó, una de las fortalezas de JSRN ha sido su capacidad para fragmentar a los espacios opositores y evitar la consolidación de una alternativa competitiva. Sin embargo, consideró que el escenario político comenzó a modificarse y que hoy existe un creciente malestar social frente a la falta de respuestas del Gobierno.

Aunque reconoce que ya comenzaron los movimientos de cara al próximo año, la dirigente evita profundizar sobre el armado político en el que trabaja y prefiere mantener la atención sobre la situación actual de la provincia. «Es muy pronto para hablar de lo electoral. Creo que hoy hay que hablar de la gestión», insistió.

Carreras también consideró que la discusión partidaria todavía no ocupa un lugar central en las preocupaciones de la ciudadanía y que las definiciones partidarias llegarán más adelante, cuando el calendario lo requiera. «En el momento electoral cada uno marcará su posición, dirá dónde está y cuáles son sus aspiraciones. Eso es válido, es democrático«, concluyó.

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