
El pacto compromete al país asiático a no fabricar armamento atómico y a Estados Unidos a crear un fondo de reconstrucción de la República Islámica de 300.000 millones de dólares.

Estados Unidos e Irán formalizaron el cese de hostilidades mediante la firma remota de un memorando de entendimiento de 14 puntos. Donald Trump suscribió el documento en Francia durante la cumbre del G7, mientras que Teherán validó el pacto de forma electrónica, dando paso a una etapa de prueba para verificar el cumplimiento de los compromisos adquiridos por ambas naciones.
El pacto establece el fin permanente de las operaciones militares en todos los frentes y la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz. Si bien el protocolo garantiza tránsito gratuito por 60 días, el negociador iraní Mohamad Baqer Qalibaf advirtió que su país ejercerá soberanía tras ese lapso: “Irán tiene derecho de soberanía sobre Ormuz y, por supuesto, cobraremos un peaje”.
El acuerdo contempla que Washington levante el bloqueo marítimo en 30 días, libere activos iraníes congelados y otorgue licencias para la comercialización de petróleo. Asimismo, el gobierno estadounidense liderará la creación de un fondo de reconstrucción para la República Islámica por 300.000 millones de dólares, con el fin de reparar los daños derivados del enfrentamiento bélico.

En cuanto a la cuestión nuclear, Irán reiteró su compromiso de no fabricar armamento atómico. Según el texto oficial, el régimen iraní deberá cooperar con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para diluir sus reservas de uranio enriquecido. “Irán reafirma que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares”, subraya el documento tras las negociaciones.
Finalmente, ambas potencias se comprometieron a establecer un tratado de paz definitivo en un plazo máximo de dos meses. A pesar del optimismo oficial, sectores de la prensa internacional advirtieron que el lenguaje del memorando es “genérico” y “vago”, lo que mantiene vigente la incertidumbre respecto a la durabilidad de este nuevo marco diplomático.


