
La Asamblea Legislativa aprobó por amplia mayoría el decreto de emergencia impulsado por el presidente boliviano.

La Asamblea Legislativa de Bolivia aprobó la declaración de estado de excepción decretada por el presidente Rodrigo Paz, otorgándole respaldo político y legal a las medidas adoptadas para liberar las carreteras que permanecían bloqueadas desde hacía semanas en distintas regiones del país. La decisión fue aprobada con más de dos tercios de los votos durante una extensa sesión parlamentaria realizada en la madrugada del domingo.
La resolución ratifica el Decreto Supremo 5636, firmado por Paz el 20 de junio, mediante el cual el Gobierno declaró una situación de excepción por conmoción interna para enfrentar la crisis generada por los bloqueos evistas, que habían provocado graves problemas de abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos en varias ciudades bolivianas.

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La aprobación parlamentaria representa una importante victoria política para el mandatario. Durante semanas, los bloqueos por parte de seguidores del exdictador Evo Morales habían dejado al país al borde de una crisis humanitaria y económica, afectando el funcionamiento de hospitales, escuelas, industrias y sistemas de transporte.
El estado de excepción permite una participación más amplia de las Fuerzas Armadas en tareas de apoyo a la Policía para garantizar la libre circulación y proteger infraestructuras estratégicas. Además, establece mecanismos extraordinarios para despejar rutas y restablecer servicios esenciales en las zonas más afectadas por las protestas.

Los resultados comenzaron a observarse rápidamente. Según datos oficiales, el número de bloqueos activos disminuyó de manera significativa después de la entrada en vigor de la medida y varios grupos sociales decidieron suspender temporalmente sus protestas o iniciar conversaciones con el Gobierno.
La votación también constituye un revés para los sectores vinculados a Evo Morales, que durante semanas impulsaron movilizaciones y exigieron la renuncia de Rodrigo Paz. El respaldo de la Asamblea refuerza la legitimidad institucional del presidente y demuestra que existe una mayoría política favorable a restaurar el orden y garantizar la circulación en todo el territorio nacional.

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Para el Gobierno, la decisión parlamentaria confirma que los intentos de forzar la salida de Paz mediante bloqueos y presión callejera no lograron su objetivo. Por el contrario, el Ejecutivo obtuvo el apoyo formal del Poder Legislativo para aplicar medidas excepcionales y avanzar en la normalización del país.
Aunque todavía persisten algunos focos de tensión, especialmente en zonas donde Evo Morales conserva influencia política, la aprobación del estado de excepción es vista por el oficialismo como un paso decisivo para recuperar el control de las rutas, garantizar el abastecimiento y estabilizar la situación política boliviana.


