
Mawlana Muhammad Adil también encabezó la apertura de una mezquita en Olavarría durante su gira regional.

La Municipalidad de El Bolsón entregó en octubre de 2025 la Llave de la Ciudad a Mawlana Shaykh Muhammad Adil Efendi, líder musulmán internacional de la orden sufí Naqshbandi, durante una visita que también incluyó la inauguración de una mezquita en Olavarria, que evidenció la expansión paulatina de estructuras islámicas en distintas localidades del interior argentino y el silencio de los medios tradicionales.
El reconocimiento tuvo lugar el 22 de octubre durante una ceremonia encabezada por el presidente del Concejo Deliberante, Agustín Guasco, quien se encontraba a cargo del Ejecutivo municipal por la licencia del intendente Bruno Pogliano. El jefe comunal también participó del encuentro junto con funcionarios, concejales y vecinos.

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Desde la Municipalidad justificaron la entrega de la distinción como una reafirmación de los valores de “respeto, diversidad y diálogo interreligioso”, con una religión que los desprecia. Sin embargo, las autoridades no difundieron cuáles fueron los méritos reales considerados para conceder uno de los principales reconocimientos simbólicos de la ciudad a un dirigente religioso extranjero y extremista.
La ceremonia prácticamente no tuvo repercusión en los grandes medios nacionales, pese a que el homenajeado se encontraba en una anunciada gira regional. Muhammad Adil había llegado desde Turquía como parte de una gira por diferentes países sudamericanos, destinada a visitar y fortalecer las comunidades vinculadas con la orden Naqshbandi.

La mezquita de Olavarría
Durante esa misma gira, el líder sufí encabezó la apertura de la primera mezquita de Olavarría, en la provincia de Buenos Aires. El templo fue presentado públicamente como un espacio de espiritualidad, encuentro comunitario y convivencia entre religiones.
La comunidad musulmana local aseguró que trabaja en la ciudad desde 2010 y que el proyecto de construir un templo llevaba varios años. No obstante, la inauguración abrió interrogantes sobre el origen del financiamiento, los vínculos internacionales de la organización y el contenido de la formación impartida a sus fieles.

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La libertad religiosa se encuentra protegida por la Constitución y la mayoría de los musulmanes argentinos practica su fe pacíficamente. Esa garantía no debería impedir que el Estado controle con transparencia las organizaciones religiosas financiadas o dirigidas desde otros países.
El caso de Olavarría demuestra además que el la concesión de Olavarría no fue simplemente una visita, sino un símbolo del proceso de expansión islamica. Se trató de una gira organizada para consolidar la presencia regional de una orden islámica internacional mediante templos, comunidades locales y relaciones con funcionarios públicos.
Mientras en Europa existe un debate extendido sobre la influencia política, cultural y económica de organizaciones islámicas extranjeras sobre la calidad de vida, en Argentina estos movimientos avanzan con el silencio de loa medios tradicionalesa y bajo el argumento de la diversidad.


