
Christian Eduardo Sanz es un periodista y escritor argentino, especializado fundamentalmente al periodismo de investigación. Director periodístico de Diario Mendoza Today, en 2024 investigo y aporto información sobre Santiago Cúneo y los resultados son los siguientes:

“A mediados de los 90 vivía en una casa alquilada, tenía un desvencijado Renault 18 y hasta le pedía fiado al carnicero. Meses más tarde, adquirió de la nada una ostentosa propiedad en San Miguel, y empezó a moverse en dos vehículos de relevancia: una 4×4 y una coupé Alfa Romeo 145 Quadrifoglio”, conté entonces.
Allí mismo expliqué que probablemente la cuestión estuviera vinculada con su participación en una empresa petrolera en sociedad con un grupo de cuestionados carapintadas.
Rápidamente se contactó conmigo una persona que supo trabajar con él, a efectos de aportar mayor información al respecto. “Cúneo empezó comprando camiones de JP1”, sostuvo el ocasional informante.
-¿Qué significa JP1?
-Viene de “jet propulsion”, es nafta de avión. El tema es que Cúneo la mezclaba con Gasoil. 80% JP1, el resto gasoil. Y la vendía como gasoil puro y del bueno. Compraba camiones y camiones de productos pesados y fabricaba nafta súper.
-¿Cómo hacía para pagar?
-Pagaba con cheques, y antes de caer los cheques denunciaba pérdida y/o robo de chequeras y Volvía a refinanciar y vuelta hacía lo mismo. Mientras tanto seguía ingresando camiones mezclaba, vendía y se quedaba con la plata.
-Tengo entendido que también usó fondos públicos…
-Sí. En un momento pidió plata a la provincia al FOGABA, fondo de garantías de la provincia de Buenos Aires. 500.000 pesos en el “uno a uno”. Pero tampoco lo pagó y se presentó en Concurso de acreedores con su empresa Cop-Petrol.
-¿De cuánto estamos hablando?
-El total de la estafa fue de unos 12 palos verdes/pesos, más la venta de su estación de servicio en Santa Fe. Y eso sin contar la guita que pedía a empresarios para su futura candidatura.
-¿Por qué nadie le reclama legalmente?
-Tiene muy buenos abogados, uno es su propio hermano. También Mariano Cúneo Libarona, al que presentaba como su primo.
Como se dijo, la persona que aportó los detalles aquí descriptos es alguien que supo tener gran cercanía con Cúneo. Su nombre se mantiene en reserva por cuestiones de seguridad y solo será revelado en caso de ser estrictamente necesario.
El mismo informante aportó detalles de un prostíbulo ubicado en la entrada a San Miguel, sobre ruta 8, que el mismo periodista tendría en sociedad con un ex comisario de Tres de Febrero al que apodan “el Japonés”. El dato requiere ser chequeado aún, por eso se lo pone en condicional.

Santiago Cúneo se disputa cabeza a cabeza el galardón de “peor periodista argentino” con Roberto Navarro. Ambos son operadores, con miradas siempre sesgadas y más pifiadas que aciertos.
Son panfletarios, agitadores y golpistas. Todos los tópicos a los que un hombre de prensa debe escapar. Uno supo despuntar en C5N; el otro en Crónica TV. No casualmente ambos son canales que operan para el kirchnerismo. Hoy en día ambos tienen sus propios medios online.
Navarro llegó a proclamar que Daniel Scioli había ganado las elecciones presidenciales en 2015 y Aníbal Fernández había hecho lo propio en la provincia de Buenos Aires. Esos penosos registros aún perduran en la web.
En el caso de Cúneo, los desaciertos se suman a las bravuconadas que suele proferir a todos los que no le caen en gracia. Falto de argumentos a la hora de hacer críticas fundamentadas, apela a las malas palabras y las acusaciones infundadas.
Su caso incluso es mucho peor que el de Navarro, porque carece de coherencia profesional. Empezó siendo radical y luego se pasó al peronismo. En el medio, fue vocero de los carapintadas y hasta llegó a ostentar un cargo en el bloque del añejo Modín.
Versátil como pocos, en 1998 el “periodista” imprimió y mandó a pegar miles de carteles en los que aparecía abrazado al entonces presidente Carlos Menem. Allí impulsaba la “re” reelección del riojano.
Luego de la derrota, decidió ir abrevando por diferentes terruños político-partidarios hasta llegar a aparecer en afiches junto a Francisco De Narváez.
Años más tarde, en 2015, en otro gesto de incoherencia, Cúneo llamó a votar por Mauricio Macri y María Eugenia Vidal.

Hoy en día, se la pasa despotricando contra el macrismo y escondiendo bajo la alfombra la corrupción kirchnerista, como si jamás hubiera existido.
En el medio, se dedicó a vomitar viejos estereotipos contra comunidades de diversa índole, ya superados hace décadas gracias a las bondades del método científico.
El último de ellos tuvo que ver con la colectividad judía, respecto de la cual volvió a reflotar la vieja leyenda del Plan Andinia y el supuesto intento hebreo de dominar la Patagonia.
Por su intolerancia, fue cuestionado —y denunciado— por partida doble: por un lado, por el INADI; por el otro, por la DAIA.
Frente a ello, en una muestra de ignorancia pocas veces vista, Cúneo decidió redoblar la apuesta y mandó a sus detractores a “chuparle un huevo”. Todo un iluminado, por cierto.
Su relevancia es nula a nivel periodístico, aunque su figura es todo un éxito en las redes sociales. En una suerte de “puching ball” virtual, hoy es deporte nacional insultarlo a través de Facebook y Twitter. Una suerte de “Miguel Ángel De Renzis 2.0”.
El costado económico de Cúneo es aún más polémico que el periodístico. A mediados de los 90 vivía en una casa alquilada, tenía un desvencijado Renault 18 y hasta le pedía fiado al carnicero.
Meses más tarde, adquirió de la nada una ostentosa propiedad en San Miguel, y empezó a moverse en dos vehículos de relevancia: una 4×4 y una coupé Alfa Romeo 145 Quadrifoglio.
En esos mismos días, apareció como accionista de una empresa petrolera llamada Cop Petrol en sociedad con un grupo de cuestionados carapintadas. La firma siempre fue sospechada de vender naftas adulteradas.
Hasta el día de hoy nadie sabe cómo hizo para pegar el salto económico que pegó… Y Cúneo tampoco parece interesado en contarlo.
Tal vez la respuesta tenga que ver con una frase que él mismo pronunció hace 25 años, en el marco de una entrevista que le hizo diario Página/12: “Los negocios tienen que ver con la política”, sostuvo.
Como suelen decir los abogados: “A confesión de partes, relevo de pruebas”.

Diario Clarín sobre Santiago Cúneo, año 1999.
Diario Pagina 12: El jefe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Carlos Silvani, confirmó que la empresa Cop Petrol y su presidente Santiago Cúneo son investigados por una millonaria maniobra de evasión impositiva vinculada con el contrabando, la adulteración de naftas y la venta fraudulenta de combustibles.
La firma bajo sospecha no es una petrolera cualquiera. Tal como publicó Página/12 en noviembre del año pasado, Cop Petrol tuvo entre sus principales socios al futuro ministro de Seguridad bonaerense, Aldo Rico; al teniente coronel Enrique Venturino –recordado por encabezar junto con Rico la rebelión de Semana Santa en 1987– y a Emilio Morello, otro conocido embetunado.
Al calor de extraños créditos venidos del Paraguay, la petrolera carapintada mostró en los últimos dos años un desarrollo que provocó el asombro de empresas de la envergadura de YPF o Esso. Cop Petrol fue creada en enero de 1997 y se abocó al negocio de la venta de naftas blancas, es decir aquellas que no tienen una marca reconocida. En poco tiempo compró numerosas estaciones de servicio en provincias como Santa Fe, Mendoza y Río Negro. Con la misma presteza, su presidente, Santiago Cúneo, abrió una magnífica oficina en Puerto Madero y fundó la asociación Cebra, una cámara que agrupa a una parte de las estaciones de servicio blancas. Cebra también está ahora en la mira de la DGI.
Los investigadores sospechan, entre otras cosas, que el precio llamativamente bajo del combustible vendido por la petrolera carapintada podría estar vinculado con el contrabando y el robo de naftas. También a la fabricación de sopa, como le llaman a la nafta mezclada con diversos compuestos para obtener más litros. En todos los casos se trata de maniobras que tradicionalmente contaron con la complicidad de la Policía Bonaerense.
Durante la pesquisa se encontraron decenas de facturas truchas y relaciones con empresas inexistentes. Por ejemplo, un directivo que en realidad era pintor de brocha gorda y que desconocía el nombre de la firma que en teoría comandaba; actas de constitución realizadas ante escribanos inventados y documentos notariales falsos, hechos con papel membretado robado. Al chequear las direcciones que figuraban en esos documentos, la DGI se topó con baldíos y villas miseria; también con una empresa cuyo domicilio era el mismo que la oficina del ex contador de María Julia Alsogaray, y proveedores que supuestamente funcionan en el edificio de la embajada del Paraguay.
Una de las maniobras detectadas consistía en lo siguiente: el petróleo figuraba como vendido a fabricantes de pintura –una operación exenta del impuesto–, pero estas compañías eran falsas y el combustible terminaba en verdad siendo despachado como nafta en las estaciones de servicio blancas. En total, el fraude se acerca a los 160 millones de litros de nafta.
Sobre la participación de Rico en Cop Petrol no queda duda alguna. «Sí, el Ñato es mi socio», reconoció a este diario Santiago Cúneo cuando se difundió la existencia de la sociedad y los negocios de la petrolera carapintada. En los papeles, quien aparece como accionista es la mujer de Rico, Noemí Crocco. Tras la publicación de aquella nota, el futuro ministro de Seguridad bonaerense aseguró mediante una solicitada que se había desvinculado de la empresa, pero en la DGI no hay ninguna constancia de que su esposa haya dejado de ser accionista. En rigor, el dato no cambia demasiado, ya que lo que se investiga son los negocios realizados desde la fundación de la empresa.
Por ello, tal cual dice una vieja frase del periodismo radial, “habrá más novedades para este boletín”.






