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Polémica en una localidad bonaerense, «usaron baldes de glifosato para transportar comida en la Fiesta del Chorizo a la Pomarola»

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Un video captado por asistentes y difundido en redes sociales desató el repudio vecinal. Durante la primera edición del evento, los cocineros trasladaron los embutidos con recipientes que habían contenido el herbicida, cuyo plástico retiene trazas tóxicas de manera permanente incluso tras sucesivos lavados.

El hecho ocurrió durante los festejos por el 115º aniversario de La Colina, una localidad perteneciente al partido bonaerense de General La Madrid. La celebración comunitaria estuvo organizada conjuntamente por instituciones de la zona y el municipio. Para agasajar a los vecinos, se prepararon mil chorizos a la pomarola en un enorme paellero instalado sobre la plaza José Hernández.  

Pero detrás de los preparativos se registró una postal gravísima que dejó al descubierto una falta total de controles bromatológicos. Las imágenes capturadas en el lugar muestran con claridad el momento en que se utilizaba un balde plástico, rotulado con las letras visibles de un potente herbicida a base de glifosato, para volcar los ingredientes directamente sobre el paellero destinado a todo el público.

Uno de los videos que sirvieron como evidencia.

Ausencia de controles

Desde la comuna de la 6ª sección electoral, conducida por el intendente radical Martín Randazzo, reconocieron la veracidad de las imágenes y los hechos. El Ejecutivo municipal asumió la responsabilidad absoluta por la falta de supervisión y control en la organización del evento gastronómico.

Pese al reconocimiento oficial, la justificación de los organizadores encendió aún más la polémica entre los vecinos. Intentaron minimizar el peligro al argumentar que el recipiente había sido sometido a un triple lavado y que se recurrió a él por una supuesta falta de otros envases disponibles para acarrear agua y verduras.

El comunicado oficial del municipio.

Peligro sanitario y respuesta opositora

La utilización de un recipiente que contuvo agrotóxicos desató una profunda preocupación debido a las normativas vigentes que prohíben terminantemente reutilizar estos envases para fines domésticos o alimentarios. La Ley Nacional 27.279 y las reglamentaciones provinciales establecen que los recipientes de fitosanitarios no pueden volver a usarse bajo ninguna circunstancia, ya que los plásticos de alta densidad absorben las moléculas de los químicos y ningún lavado casero garantiza la eliminación de la toxicidad residual.

Ante esta situación, el bloque de concejales opositores presentó un pedido de informes en el Concejo Deliberante para exigir respuestas urgentes al Departamento Ejecutivo. Los ediles advirtieron que la salud pública exige absoluta transparencia y adelantaron que evaluarán el inicio de acciones legales de tipo penal para determinar si existió un riesgo sanitario real contra los asistentes y establecer las responsabilidades penales correspondientes.

La situación tomó estado público después de que las imágenes fueran difundidas por vecinos en redes sociales. Ante la repercusión, la Municipalidad de General La Madrid publicó un comunicado en el que reconoció que recipientes que habían pertenecido a un producto fitosanitario fueron utilizados para trasladar alimentos.

El propio municipio calificó el uso de los recipientes como «inadecuado» y asumió la responsabilidad que le corresponde por la supervisión y el control de la organización del evento. También pidió disculpas a la comunidad y anunció que reforzará los controles en futuras actividades.

Qué dice la normativa sobre los envases de fitosanitarios

El problema no es solamente que los recipientes fueran viejos o que hubieran sido utilizados para un producto agroquímico hace años.

En Argentina existe desde 2016 la Ley 27.279, que establece los presupuestos mínimos para la gestión de los envases vacíos de fitosanitarios. La norma establece un sistema específico para estos residuos debido a los riesgos asociados a los productos que contuvieron.

La legislación establece un circuito diferenciado para su almacenamiento, transporte, tratamiento y disposición. El objetivo es evitar que estos recipientes terminen siendo reutilizados de manera que puedan generar riesgos para las personas o el ambiente.

La reglamentación de la ley, aprobada mediante el Decreto 134/2018, establece que los sitios donde se almacenen temporalmente envases vacíos deben mantenerse alejados de los lugares destinados al almacenamiento de alimentos para consumo humano o animal.

Es decir, el sistema creado por la legislación apunta justamente en sentido contrario a lo ocurrido en La Colina: un envase que contuvo un fitosanitario no debe volver al circuito de manipulación de alimentos.

Los envases no pueden volver a utilizarse para alimentos

La normativa también establece restricciones para el material recuperado de los envases de fitosanitarios.

El Decreto 134/2018 determina que entre los usos prohibidos del material valorizado o reciclado se encuentran aquellos destinados a productos que puedan estar en contacto con alimentos humanos o animales.

La Resolución Conjunta 2/2019 profundizó esa prohibición y estableció restricciones para productos destinados al uso humano y para aquellos que puedan entrar en contacto con agua de consumo o alimentos.

Por eso, el episodio ocurrido en La Colina no debería analizarse simplemente como la utilización de un balde viejo para trasladar comida. Se trató de un recipiente cuya utilización anterior estaba vinculada a un producto fitosanitario y que terminó nuevamente en contacto directo con alimentos.

¿Los chorizos quedaron contaminados?

Ese punto requiere especial cuidado.

Las imágenes y el reconocimiento municipal permiten afirmar que se utilizaron recipientes que habían contenido un producto fitosanitario para trasladar alimentos. No permiten afirmar que los aproximadamente 1.000 chorizos hayan quedado contaminados con glifosato ni que las personas que los consumieron hayan sufrido una intoxicación.

Para determinar una eventual contaminación serían necesarios análisis específicos de los alimentos y de los recipientes utilizados.

Pero la ausencia de un análisis de contaminación no convierte la práctica en segura. La normativa sobre envases de fitosanitarios establece justamente un sistema diferenciado para evitar que estos recipientes vuelvan a usos que puedan generar riesgos.

El problema, entonces, no es demostrar retrospectivamente que cada chorizo quedó contaminado, sino entender por qué un recipiente que había contenido un agroquímico terminó siendo utilizado para manipular alimentos destinados al consumo de una comunidad.

El municipio reconoció su responsabilidad

La Municipalidad de General La Madrid no negó lo ocurrido.

En el comunicado difundido después de la repercusión pública, la administración municipal reconoció que los recipientes habían pertenecido a un producto fitosanitario y admitió que fueron utilizados de manera inadecuada para trasladar alimentos.

Además, el gobierno local asumió la responsabilidad que le corresponde en materia de supervisión y control de la organización del evento, pidió disculpas a los vecinos y aseguró que realizará las averiguaciones correspondientes para esclarecer lo sucedido.

La respuesta oficial también plantea una pregunta que excede a este episodio: ¿qué controles sanitarios existieron antes de habilitar la preparación de alimentos para una fiesta pública?

Porque no se trató de una comida preparada dentro de una vivienda particular. Fue un evento organizado para una comunidad, con alrededor de mil chorizos destinados al consumo de quienes asistieron a la celebración.

Un problema que no termina en el balde

La gestión de los envases vacíos de fitosanitarios existe precisamente porque estos recipientes no pueden ser tratados como cualquier otro plástico.

La Ley 27.279 establece un sistema que comienza con la generación del envase y continúa con su almacenamiento, transporte, tratamiento y disposición final. La normativa contempla procedimientos específicos para reducir los residuos de fitosanitarios y evitar que los recipientes vuelvan a usos que puedan generar riesgos.

El Decreto 134/2018 establece que los lugares destinados al almacenamiento temporal de estos envases deben ser exclusivos para esa finalidad, estar señalizados y mantenerse separados de alimentos destinados al consumo humano o animal.

Por eso, que un recipiente identificado como perteneciente a un producto fitosanitario termine en una cocina comunitaria no es un detalle menor.

Es justamente el tipo de reutilización que el sistema de gestión de estos residuos busca impedir.

Las preguntas que quedan después de la fiesta

La Fiesta del Chorizo a la Pomarola terminó, pero el episodio deja una discusión que va mucho más allá de La Colina.

¿Cómo llegaron recipientes que habían contenido fitosanitarios hasta el lugar donde se preparaba comida para cientos de personas? ¿Quién debía controlar los elementos utilizados para manipular los alimentos? ¿Se inspeccionó previamente el sector de cocina? ¿Qué medidas se tomaron después del hallazgo?

El municipio aseguró que realizará averiguaciones y que reforzará los controles para futuros eventos.

Mientras tanto, lo que quedó registrado en imágenes y fue reconocido oficialmente es concreto: durante una fiesta popular organizada en La Colina, partido de General La Madrid, provincia de Buenos Aires, se utilizaron recipientes que habían contenido un producto fitosanitario para trasladar alimentos.

Y en Argentina existe desde hace una década una legislación específica destinada a impedir que los envases de agroquímicos vuelvan a circular sin control y terminen generando riesgos para la salud y el ambiente.

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