
La persecusión política en Brasil se profundiza mientras Flávio Bolsonaro lidera la carrera electoral y se prepara para enfrentar al chavista / castristra / kirchnerista Lula en segunda vuelta.

El juez comunista del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes ordenó este jueves la detención de Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y hermano del candidato presidencial Flávio Bolsonar, en una decisión adoptada en plena campaña para el balotaje que Brasil celebrará el próximo 25 de octubre.
Moraes determinó que el exdiputado comience a cumplir la condena de cuatro años y dos meses de prisión en régimen inicialmente semiabierto por el delito de coacción a la Justicia. Además, ordenó cancelar todos sus pasaportes e incorporarlo formalmente al registro de condenados con orden de prisión.

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Eduardo reside actualmente en Texas, Estados Unidos, donde cuenta con residencia permanente. Por esa razón, la orden dispone que la Policía Federal deberá detenerlo en caso de que vuelva a ingresar a territorio brasileño. Una eventual extradición desde Estados Unidos, en cambio, enfrentaría importantes obstáculos jurídicos y diplomáticos.
La condena se originó por las gestiones que Eduardo realizó ante funcionarios y dirigentes estadounidenses durante el proceso judicial contra su padre. El STF consideró que buscó presionar a las instituciones brasileñas promoviendo sanciones contra funcionarios y medidas económicas desde Washington. Eduardo rechazó desde el comienzo la persecusión y denunció que nunca contó con las garantías de un debido proceso.

Tras conocerse la nueva resolución, el dirigente bolsonarista volvió a cargar contra Moraes y vinculó directamente la medida con el escenario electoral. Calificó la decisión como “arbitraria, inoportuna e inútil” y sostuvo que el magistrado busca volver a sumergir al país en una crisis institucional pese al resultado de las urnas.
La orden llega en un momento donde el régimen se encuentra particularmente debilitado. Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta con el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% obtenido por el dictador Lula da Silva, y ambos volverán a enfrentarse el 25 de octubre.
Eduardo cumple además un papel relevante como vínculo entre el bolsonarismo y la administración de Donald Trump, relación que se convirtió en uno de los principales apoyos internacionales de la derecha brasileña durante los últimos meses.

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La decisión vuelve así a colocar a Moraes en el centro de la disputa política brasileña y alimenta las denuncias del bolsonarismo sobre una persecución judicial contra la familia del expresidente, justamente cuando Flávio se encuentra a las puertas de disputar la Presidencia contra Lula.
El propio Eduardo afirmó que confía en una victoria de su hermano para “restablecer la normalidad en Brasil”, mientras la persecusión judicial contra una de las principales figuras del espacio vuelve a irrumpir en la campaña a apenas semanas de la elección definitiva.





