Los disturbios se produjeron en el marco de la movilización que convocó la CGT junto a otras agrupaciones en rechazo a la reforma laboral que se debate en el Senado. «El único idioma que conocen es la violencia», expresó Patricia Bullrich.
Al menos 50 manifestantes detenidos, siete policías heridos -uno de ellos en estado delicado- y daños materiales estimados en $270 millones dejaron los violentos incidentes ocurridos este miércoles en las inmediaciones del Congreso, mientras en el Senado se debate la reforma laboral.
En el marco de una movilización convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) en rechazo a la iniciativa del oficialismo, la tensión comenzó a crecer pasadas las 15, cuando un grupo de violentos tiró uno de los vallados dispuestos en las cercanías de la sede parlamentaria, en momentos en que la Policía aplicaba el Protocolo Antipiquetes.

Si bien las fuerzas de seguridad no respondieron al principio, la situación escaló a medida que pasaban los minutos. Parapetados detrás de improvisados escudos de madera en plena Avenida Rivadavia, algunos manifestantes arrojaron bombas molotov y generaron focos de incendio en sectores próximos a las fuerzas de seguridad.

A su vez, otro grupo -con una maza y un martillo- comenzó a romper una vereda para empezar a lanzar piedras, una imagen similar a la que se vivió durante la votación de la reforma previsional en diciembre de 2017, durante la Presidencia de Mauricio Macri.
Uno de los policías heridos fue derivado al Hospital Italiano después de que le arrojaron una maceta desde un balcón. Su estado, según fuentes extraoficiales, reviste cierta gravedad.

«El único idioma que conocen es la violencia y las caras tapadas, porque con los votos no les alcanza. La excusa es la protesta; el objetivo, el desorden. Debatan y «ganen» en el Congreso. En la calle, la ley y el orden se respetan», manifestó la exministra de Seguridad y actual jefa de bloque en la Cámara alta de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, vía X.
En la previa, el Gobierno había resuelto cercar las arterias que rodean al Palacio Legislativo y la Plaza de Mayo, desde donde iban a movilizar el grueso de los manifestantes. En ese sentido, el tránsito sigue cortado en Avenida de Mayo y sus homólogas Entre Ríos, Callao, Rivadavia y 9 de Julio, además de las diagonales Norte y Sur. A ellas se suman las calles Hipólito Yrigoyen, Uruguay, San José, Paraná, Sáenz Peña, Montevideo, Virrey Cisneros, Rodríguez Peña, Solís, Riobamba y Combate de los Pozos.

Por su parte, los sindicatos de la CGT, que resolvieron movilizar sin convocar a un paro general, y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) partieron desde Hipólito Yrigoyen y Solís. En tanto, los gremios vinculados a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y a la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) hicieron lo propio desde Avenida Rivadavia y Montevideo hacia la Plaza de los Dos Congresos. Finalmente, los bancarios, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Camioneros y Sanidad salieron desde sus sedes rumbo al Parlamento.
Mientras tanto el Nuevo MAS, quien a través de su principal referente, Manuela Castañeira repudió la represión e indicó que era «un escándalo» la situación, se mantiene sobre Avenida Rivadavia casi Callo. Por su parte el Frente de Izquierda (FIT) permanece en la zona de Callao y Entre Ríos.



