
Un informe del Observatorio Cubano de Conflictos documentó 1.415 protestas, denuncias y expresiones de descontento durante julio, la cifra mensual más alta desde que comenzó el registro.

Cuba registró durante julio el mayor nivel de protestas y manifestaciones de descontento desde que el Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) comenzó a elaborar sus informes. Según la organización, se contabilizaron 1.415 protestas, denuncias y expresiones críticas contra el régimen de Miguel Díaz-Canel, un récord histórico que refleja el agravamiento de la crisis económica, energética y social que atraviesa el país.

El informe atribuye el incremento del malestar a la combinación de tres colapsos del sistema eléctrico nacional, apagones que en algunas zonas se extendieron durante más de 80 horas, la escasez de alimentos, agua potable, medicamentos y efectivo, además del deterioro de los servicios públicos. La crisis energética se convirtió en el principal detonante del descontento ciudadano durante un mes marcado por temperaturas extremas y apagones.

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De acuerdo con el Observatorio, durante julio se registraron 72 protestas presenciales, la mayoría en La Habana, una cifra muy superior al promedio mensual observado en años anteriores. Las manifestaciones incluyeron cacerolazos, bloqueos de calles, quema de basura y consignas como «Libertad», «Abajo la dictadura» y «Basta ya», además de numerosas transmisiones en directo y publicaciones en redes sociales en las que los ciudadanos se expresaron.

El informe también contabilizó más de 500 acciones de desafío directo al aparato estatal, entre ellas denuncias públicas, reclamos ciudadanos y otras formas de protesta.
Según la organización, muchas personas decidieron expresar su malestar mediante redes sociales utilizando su identidad real, pese al riesgo de represalias. El OCC sostiene que el aumento de la actividad en internet refleja un creciente nivel de frustración frente al deterioro de las condiciones de vida en la isla.

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En paralelo, el régimen cubano de Miguel Díaz-Canel continúa enfrentando una profunda crisis del sistema eléctrico. En los últimos días el país sufrió nuevos apagones nacionales que dejaron sin servicio a millones de personas y obligaron a las autoridades a realizar complejas maniobras para intentar restablecer el suministro.

El récord de protestas registrado en julio refleja el creciente descontento social en un contexto de deterioro económico y frecuentes interrupciones de los servicios básicos. Mientras el régimen de Díaz-Canel trabaja para recuperar el sistema eléctrico y contener la crisis, el aumento de las manifestaciones y de las expresiones públicas de rechazo evidencia la magnitud de los desafíos que enfrenta actualmente la isla.


