
“Pareció otra elección manipulada”: Trump cuestionó el fraudulento balotaje en Brasil y calificó de “muy extraña” la prórroga del horario de votación impuesta por el dictador comunista Lula da Silva.

En el marco de una profunda crisis institucional y de legitimidad que sacude a Sudamérica tras la cuestionada victoria del dictador Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta electoral en Brasil, el liderazgo conservador internacional ha alzado su voz para denunciar la falta de transparencia del proceso. El foco del repudio internacional fue encabezado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien calificó abiertamente la contienda de fraude y puso en duda la validez democrática del proceso.

Al abordar el avión presidencial Air Force One rumbo a un mitin de campaña en Misisipi tras salir de Washington, el mandatario republicano fue categórico ante los periodistas y sentenció: “Me pareció terrible”. Profundizando su denuncia sobre la manipulación electoral que favoreció al régimen petista, Donald Trump afirmó: “Yo no tomé partido, pero, francamente, pareció otra elección manipulada… se veía tan corrupta, tan terrible”. El líder norteamericano enfatizó que los comicios “tienen que ser indiscutibles” y remarcó que el desarrollo institucional en Brasil “tiene muy mala pinta”.

Pese a sus fulminantes denuncias sobre el proceso, Donald Trump diferenció la figura individual del mandatario socialista al señalar: “Me llevo muy bien con él. Simplemente creo que tiene muy mala pinta… las elecciones, la forma en la que se hizo la tabulación”.
La contundente postura de Donald Trump reconfirma la alianza estratégica entre la derecha internacional y la familia Bolsonaro. El jefe de Estado estadounidense ya había dedicado gestos de alta cercanía al postulante conservador cuando lo recibió en mayo en el Despacho Oval de la Casa Blanca, sumado a su histórico respaldo a Jair Bolsonaro iniciado en 2021.

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Luego de comprobarse que la prórroga de dos horas decretada por la Justicia lulista solo aportó 34.000 votos adicionales dentro de un margen general de 4,43 millones de votos, Flávio Bolsonaro anunció que apelará a los tribunales para exigir la anulación de las elecciones. Con el respaldo de la denuncia pública de Donald Trump, la oposición conservadora promete dar la batalla para demostrar que los comicios estuvieron totalmente viciados de nulidad y signados por el fraude.

Los comicios presidenciales, empañados por graves irregularidades operativas y por la directa intervención del Supremo Tribunal Federal, arrojaron un resultado oficial divulgado por el Tribunal Superior Electoral (TSE) con el 99,83% de las mesas escrutadas que otorga a Luiz Inácio Lula da Silva el 51,76% (64.116.469 votos) frente al 48,24% (59.754.794 votos) alcanzado por el candidato de la derecha, el senador Flávio Bolsonaro. Este estrecho desenlace contrasta drásticamente con los resultados de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que Flávio Bolsonaro —hijo del expresidente Jair Bolsonaro— se impuso con firmeza al cosechar el 47,03% (56,1 millones de votos) sobre el 45,16% (53,9 millones) del candidato socialista, sacándole una diferencia de 2,2 millones de votos (47,23% contra 44,93% al 98,99% del escrutinio).





