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Guerra en el kirchnerismo: La CGT le apuntó al PJ por la derrota en la reforma laboral; «El problema no es gremial, nos falta la fuerza política»

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Octavio Argüello alertó sobre la crisis peronista tras el «fracaso» de Alberto Fernández y cómo eso facilitó el avance del modelo de Javier Milei. Además, advirtió que la «modernización» no es tal porque «retrocede a 1900».

Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) profundizaron las críticas al gobierno de Javier Milei ante la reforma laboral impulsada por el oficialismo, y que se acerca a su sanción en el Senado al final de esta semana, mientras que abrieron un frente de tensión con el Partido Justicialista y los gobernadores y legisladores peronistas, a quienes el triunviro Octavio Argüello señaló como responsables de haber facilitado el avance parlamentario de la normativa.

El líder de la CGT también cuestionó la falta de articulación política en la oposición. «El problema no es gremial, es político. Nos falta la fuerza política», aseguró mientras que describió que el peronismo está «totalmente en crisis y desordenado». 

«No se puede vender la dignidad del pueblo por una zanjacuneta y dos metros de asfalto», afirmó, al tiempo que calificó la iniciativa como «una ley totalmente regresiva» que deja a los trabajadores «en una situación de indefensión». Por otro lado, advirtió que la «modernización» no es tal porque «retrocede a 1900».

En diálogo con radio Splendid, el dirigente sindical rechazó que el cuarto paro general haya sido tardío o improvisado y defendió la postura de la central obrera: «Nosotros hicimos cuatro paros generales en dos años y 13 marchas. No es que no hemos hecho nada».

«Planteamos que teníamos un ámbito legislativo, uno judicial y también la calle, como corresponde», agregó respecto de los «tres planos» de abordaje del enfrentamiento con las medidas del Ejecutivo. Asimismo, remarcó que buscaron diálogo institucional: «Fuimos, hablamos con todos los gobernadores, con senadores y diputados. Ellos tomaron una decisión de acompañar».

En este sentido, Argüello apuntó especialmente contra mandatarios provinciales que, según indicó, accedieron a negociaciones con la Casa Rosada. «Gobernadores y legisladores que entraron por el voto peronista acompañaron esta ley. Eso es lo que más duele», expresó. 

En busca de despegarse de la afirmación sobre la existencia de acuerdos ilícitos, deslizó: «Yo no voy a decir algo que no pueda comprobar, pero cada uno va a tener que explicar por qué lo hizo».

En esa línea, sostuvo que el sindicalismo se mantiene unido bajo el ala de la central obrera, pero reconoció que el Partido Justicialista enfrenta «una crisis política profunda», lo que es particularmente complejo porque se trata del espacio que históricamente representó a los trabajadores.

En lo que respecta al contenido del proyecto de Ley de Modernización Laboral, Argüello aseguró que «no tiene ningún artículo favorable» y rechazó la idea de que incentive el empleo: «Es una gran mentira. El problema no es la legislación laboral, es el fracaso del modelo económico».

Para el dirigente, la discusión excede lo estrictamente ligado al ámbito del empleo y se inscribe en una disputa más amplia. En ese punto, afirmó: «La batalla cultural la ganaron. Lograron que el trabajador informal vea al formal como un privilegiado».

En un contexto más general, el secretario general de la CGT junto con José Sola y Cristian Jerónimo, consideró que el escenario actual es producto de un proceso más largo y no exclusivo del actual gobierno. Reconoció el impacto del fracaso del gobierno de Alberto Fernández en la pérdida de respaldo social: «Tenemos que ser razonables: fue un fracaso político muy profundo».

Por eso, planteó la necesidad de «reconstruir un espacio político más amplio» que recupere la confianza ciudadana. «No alcanza con volver a ser lo que éramos. Tenemos que ser mejores», concluyó.

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