
Su tono potente y sobresaliente resonaba en el Rotativo del Aire, cuando Héctor Larrea o Antonio Carrizo, le daban paso para la lectura de la última noticia al “mago del flash”, allí el mundo se detenía por un instante para escucharlo.

Inició su carrera profesional en Radio Splendid “catedral de la Radio” por los profesionales que la integraban, emisora en la que estuvo 15 años (1953/1968) luego de ingresar por concurso tras recibirse en 1952 de Locutor Nacional en el ISER siendo la suya, la primera promoción de ese instituto de formación profesional y con la que obtuvo la matrícula N° 321 y luego su afiliación a la Sociedad Argentina de Locutores con el N° 318.
Sobresalió en la lectura de los informativos, pero también en la información deportiva de la que fue comentarista, tanto en fútbol como en boxeo y automovilismo. Habiendo formado parte de los equipos de Alfredo Aróstegui, luego con Osvaldo Caffarelli, Oscar Fioravanti, Jose Maria Muñoz, Macaya Márquez, Bernardino Veiga, entre otros y en diferentes etapas y emisoras.
En Radio Rivadavia comenzó en mayo de 1958, justo el año de la creación del emblemático Rotativo del Aire. Su estilo inconfundible, hicieron de ese noticiero, el más destacado de la Radio argentina.
Todas las mañanas, llenaba la mesa de transmisión de papeles, cables de agencia y diarios del día, marcaba la noticia y la disparaba en un flash. Faustino comentaba con humor que Rivadavia era su primera esposa radial, pero que su primera novia había sido Splendid. Sentía pasión por la Radio.
“El Gallego”, como a veces le decían, se definía como hombre de la información y recordaba que cuando era un jovencito, en su casa se escuchaba mucha Radio, y se leían revistas, había una relación muy cercana con la información.
Luego de que su familia escuchara los Radioteatros, él se concentraba en los noticieros. Quería ser periodista de Radio, y esa oportunidad le llegó a través de la locución. Ya de pibe tenía la inclinación por la noticia, por enterarse de lo que pasaba, de informarse.
No se definía como periodista de opinión, sostenía que la suya, que la tenía, era para su casa o en reunión con amigos, pero que en la radio se enfocaba en dar la información pura, sin aditamentos para que el oyente saque su propia conclusión.
“Escribía notas periodísticas y el informativo. Millones de noticias pasaron por mis manos” – Decía Faustino en una entrevista que le hicieron en el Diario Popular en la década de los años 1990.
En su faceta de comentarista deportivo, fue coequiper de Bernardino Veiga, en Radio Argentina con quien hizo la campaña de Boca en la década de los años 1970 y juntos recorrieron gran parte del pais haciendo las transmisiones de fútbol, y “el mago”, recordó además que estuvo en LV2 de Córdoba y también en Tucumán.
Faustino nació en Piñeyro, partido de Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, el 26 de febrero de 1926 (hoy tendría 100 años), en medio de una Argentina atravesada por la prosperidad económica con la presidencia de Marcelo Torcuato de Alvear, y a solo 6 años de la primera transmisión radiofónica en el país.
Recordaba, no sin nostalgia, que sus padres levantaron ahí su primera “casita”, allí, donde nació y donde fue criado junto a sus hermanas.
Era muchacho de barrio, de salidas en grupo, de juventudes sanas. Tenía una fuerte inclinación por el deporte, lo que más tarde lo llevaría a comentar boxeo, fútbol y automovilismo, junto a los grandes.
Hincha de Independiente, pero su gran amor era Boca Juniors. Hombre de familia, y muy austero. Le encantaba jugar con sus hijas Alejandra y Gabriela cuando llegaba a casa del trabajo (Gabriela siguió sus pasos, también es locutora y periodista) y con las que además le encantaba conversar.
Tanguero de ley y nostálgico, su tango preferido, “Tinta Roja”, de Sebastián Piana y Cátulo Castillo, le hacía volver imaginariamente a un pasado que tal vez estaba escrito en esa letra y con la que probablemente se identificaba.
Faustino perdió a su madre cuando tenía tan solo 11 años, y de ahí en más sus hermanas mayores se ocuparon de su crianza. Era el menor de seis hermanos. De ahí en más, llegaron los cambios permanentes en su vida escolar, en el barrio y en su visión del mundo.
Fue un padre muy entregado, muy dedicado a su familia y a las tareas del hogar, lo que también lo hacían bastante independiente. Si queria comer algo en especial, se lo cocinaba y punto. No era muy amante del asado de fin de semana, pero le encantaban las papas fritas, las ensaladas y todo vegetal de la tierra para arriba. Pero además, fue un gran catador quesero.
Hombre culto y generoso, muy querido y respetado por sus compañeros de trabajo, pocos amigos, pero muy queridos.
Faustino García, se jubiló en junio de 1994 luego de más de 40 años de trayectoria. Sin embargo, como él mismo lo habia dicho; Rivadavia era su esposa radial, y por lo tanto siguió trabajando unos años despues con Eduardo Colombo en el programa “El gallo loco”, en la misma emisora, en aquel momento sobre Av. Pueyrredon y Arenales a una cuadra de Santa Fé.
El periodista, Llamas de Madariaga, lo despidió con mucho cariño y al aire en el programa de la tarde “6ta Edición”, que antes fuera conducido por Cacho Fontana, saludo al que se sumaron, Héctor Larrea, Antonio Carrizo, Enrique Alejandro Mancini, Enrique Macaya Marquez y tantos otros.
El 10 de octubre de 2000, ya acorralado por problemas de salud, la voz de Faustino se apagó físicamente, aunque sus flashes siguen rebotando en archivos, cintas abiertas, casetes y en la memoria de quienes lo respetaron, amaron y aprendieron sus lecciones profesionales y de vida. Tenía 74 años.
José Miranda Lugano, reconoció la influencia del estilo de Faustino García en la manera de “decir las noticias”.
“Trabajé varios años con él, a quien le decían “la voz de platino”. Incluso leímos panoramas juntos. Tenía una manera de decir las cosas que a uno le gustaría parecerse y generaba real interés por cualquier tipo de información que contaba al aire.”
“Faustino era el mejor flashero del mundo. Faustino no era una radio, era todas las Radios juntas. Nosotros lo llamábamos el “mago del flash”, porque era capaz de editorializar un flash sin ninguna inflexión, con intenciones criticas o irónicas que él ponía al final de flash. Faustino, no agarraba al informe como venía, lo rehacía todo a mano, se tomaba el trabajo de revisar, revisar y revisar, sacar lo más interesante y rehacer la noticia”. (Héctor Larrea. Del libro: 40 años de Radio Rivadavia. Una Historia que continúa – 1998)
“Faustino era muy profesional. Llegaba a las 6 de la mañana a la radio y se ponía a trabajar. Era obsesivo. Tomaba la pila de cables de agencia, y todo material informativo y se ponía a marcar. Era todo un espectáculo verlo hacer flashes, mantenía el tono sin descaer el ritmo, con una respiración envidiable. Pero había que pararlo porque si lo dejabas seguía leyendo flashes. Era muy trabajador. El segmento de noticias, el panorama de las 8 de la mañana era por entonces el más escuchado de la Radio argentina, lo leía con el colega Lino Pontevedra.” (Víctor Hugo Bassanese, ex compañero de Faustino García en el Rotativo del Aire de Radio Rivadavia)
“Faustino representó una influencia positiva en quienes ingresamos a Rivadavia y tratamos de continuar con su línea. Faustino era muy generoso, te abría las puertas y te trataba como un par siendo él quien era. Profesionalmente era un número uno, impuso una línea a los informativos, el de las 8 de la mañana era emblemático por el énfasis que le ponía a la lectura de las noticias” (José Miranda Lugano ex compañero Faustino García en el Rotativo del Aire de Radio Rivadavia)
“Y esta, fue la última noticia” (Faustino García)


